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sábado, 5 de julio de 2014

Pequeña reflexión acerca de la materialidad inevitable del arte, y el land art como vía de escape

Es cierto que el artista puede imaginarse cualquier cosa, y que percibe la realidad canalizando todos sus elementos a través de los cinco sentidos. Son sus dos principales motores de ''inspiración'', eso si el artista se rige por la misma, que está bastante mal valorada por unos y bastante bien valorada por otros. Pero quien crea arte, no obstante, debe tener en cuenta que una obra es algo material, algo tangible, y que la mente no es lo único que necesita para hacerlo. Un artista no podrá expresar absolutamente todo lo que su cabeza desea, pues la propia limitación física de usar un soporte para luego trabajarlo ya evidencia que la obra de arte tiene un tope. 


"The Rhythms of Life". De Andrew Rogers (2006).

Quizás el land art es el mejor ejemplo de un arte tangible más ''ilimitado'', en el sentido de que el paisaje mismo es el soporte donde el artista crea, hace y deshace. El espacio, principal traba en el arte, lo que la obra ocupa, es en el land art toda la realidad tal y como se percibe; es un ambiente natural, con su luz, con su aire y su temperatura. No se trata de un lienzo que contiene la realidad, sino de una realidad alternada bellamente. Un espacio modificado, que se extiende. ''The Rhytms of Life'', que representa un escudo de la tribu masái con todos los elementos que lo distinguen, no puede aislarse como el ''dibujo'' que es trazado en la tierra. Sus dimensiones son, realmente,e el suelo donde es encuentra, que no tiene fin. No existe un marco ni una manera de separar lo representado de los arbustos que lo rodean, por ejemplo. El land art, al ser colosal, recuerda a la arquitectura, pero sin embargo ésta se debe regir por unas leyes físicas que frenan la libertad de la que goza el primero. Por lo demás, el land art también se ve influenciado por los cambios estacionales, horarios, etc, lo que dota a las obras hechas de esta forma de gran pluralidad.

miércoles, 25 de junio de 2014

La danza Mbende / Jerusarema

La Mbende, cuyo nombre actual es Jerusarema, es una danza practicada por los pueblos procedentes del este de Zimbabue, al sur del continente africano.



Hombre agachándose durante el baile.

El baile consta de movimientos diversos de carácter acrobático y sensual, los cuales no siguen ningún tipo de orden concreto. Son realizados tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo, siempre hay un paso que se repite. Es el producido por los hombres cuando se empiezan, de pronto, a agachar, dando un pisotón en el suelo.



El significado de este acto es una reclamación al topo, un animal que simboliza la fertilidad, por el hecho de vivir en la tierra. Se asociaría al topo con el bebé que sale del cuello uterino de la madre, siendo dicha parte genital un símil del canal que construye el topo en el suelo.




Durante la danza es habitual que se marquen los movimientos de los bailarines mediante golpes de tambor. Las palmadas, los toques con listones de madera y el uso de silbatos es igualmente factible en este baile.

Antes de la colonización de Zimbabue por los cristianos venidos de Gran Bretaña en el siglo XIX, la danza se llamaba Mbende (palabra usada para designar al ''topo''). Sin embargo, los nativos consiguieron mantener el baile, junto con la música empleada en el mismo, mediante un ''engaño'' a los colonizadores. Sustituyeron los indígenas el nombre de Mbende por Jerusarema; una transliteración de la palabra Jerusalén. De esta manera pudieron seguir practicando su particular ritual de fertilidad sin ser descubierto su fin auténtico.



La danza, actualmente, sufre un proceso de exotización que la ha convertido en una atracción turística para los extranjeros. Esto conlleva a verla desde una falsa perspectiva, siendo incluso sinónimo de barbarie africana, como muchos otros bailes típicos del continente. La UNESCO busca eliminar esta concepción equivocada, procurando también proteger la originalidad de la danza. Así, es patrimonio inmaterial desde 2008 por la organización ya citada.