El ''shunga'' es una tema de carácter erótico que se manifestó de forma muy popular en Japón durante los siglos XVII al XX.
Se dio principalmente en la escuela pictórica y gráfica denominada ukiyo-e. La técnica artística empleada para crear las estampas al estilo ukiyo-e consiste en realizar un grabado sobre una lámina de madera (xilografía), que se entinta para después colocar sobre ella un trozo de papel vegetal, con el objetivo de presionarlo y así conseguir la estampa. Como xilografía, y por tanto grabado que es, posibilita la realización de múltiples estampas a partir de una misma matriz maderera, de forma ''industrial'' y bastante económica.
La temática shunga, que se englobaba dentro de la representación de las
escenas cotidianas tan propias del ukiyo-e, significó una nueva forma de canalizar las
pasiones sexuales del individuo japonés, a través del arte. Pero
era una forma de crear arte completamente íntima. De hecho, no
gozaba de la aceptación misma de obras tales como las referidas a
paisajes o a escenas históricas, por poner ejemplos. Es por ello que
los artistas no tenían permitido firmar las obras de temática
sexual. Así lo afirmaba la política japonesa de la época, ataviada
de la costumbre del budismo, religión preponderante, la cual sí
admitía el sexo como algo correcto pero que, como todo, debía ser
mesurado. Y así, en el arte, el sexo también debía contenerse.
El
Período Edo (siglos XVII-XIX) se marca como el del nacimiento del
género shunga. En esta época, el gobierno militar que estaba al
mando redujo el poder de los señores feudales, y por tanto, el de la
Corte imperial. Esto permitió realizar un cambio potente en la
sociedad. La clase comerciante se acrecentó en comparación con el
campesinado. Esto derivó en una renovación de los gustos, traducida
en una mayor liberación de las artes; de ahí el auge de las escenas
más innovadoras, es decir, las cotidianas, como la temática shunga. Lo acontecido en Japón durante el Período Edo se asemeja, y mucho, al escenario de la ciudad de Florencia durante el Renacimiento, por ejemplo. Las
capas medias y altas de la sociedad fueron las primeras demandantes
del shunga, aunque intentaban hacerlo de una manera más o
menos privada. En ocasiones se pretendió justificar la compra de
este material pornográfico añadiéndole un valor mágico al mismo.
Por ejemplo, decían que este tipo de imágenes podían aumentar la
fertilidad, servir de afrodisíaco en casos concretos, ahuyentar los
incendios o dar protección a los guerreros. En cualquier caso, el
motivo real seguramente era el disfrute del sexo a través de su
visión en las estampas.
''Amantes entre la flora otoñal'' en xilografía ukiyo-e. De Hishikawa Moronobu (1680).
''Estampa erótica'' en xilografía ukiyo-e. De Hishikawa Moronobu (1680).
De este modo, se puede considerar como el precursor del shunga al artista Hishikawa
Moronobu, quien utilizaba el ukiyo-e todavía en blanco y negro, por
lo poco que estaba desarrollada esta técnica en su época. La
utilización cada vez más creciente del ukiyo-e, forma relativamente barata de crear arte, hizo que el género shunga se acabara
popularizando rápidamente, y de ahí deriva también su perfeccionamiento.
''El
sueño de la esposa del pescador'' en xilografía ukiyo-e. De Katsushika
Hokusai (1814).
Con la mejora de la técnica, las obras se volvieron mucho más coloridas. Así, en los siglos XVIII y XIX el shunga está en su pleno auge. Aunque los artistas no firman sus obras, el posterior estudio de la Historia del Arte podrá atribuir muchas de ellas a autores tan importantes como Nishikawa Sukenobu, Katsushika Hokusai o Kitagawa Utamaro. La creación y comercio del género shunga será algo habitual, aunque como se recalcó antes, no por ello bien visto.
De
hecho, en el siglo XVIII se darán diversos cambios en el gobierno
militar con el objetivo de solucionar los problemas del país. Las
reformas Kyoho de 1722, aunque estaban sobre todo dirigidas a
solventar la economía japonesa, por influencia de Occidente (debido
a que Holanda comerciaba con Japón) fueron las primeras en intentar
regular e incluso pausar la constante creación del shunga; un tipo de representación que, en aquel momento, para Occidente no resultaba refinado sino
simplemente burdo. Sin embargo no se proclamó ninguna censura para
la producción de shunga en ukiyo-e, que era el modo preferido para
crearlo. Por eso las reformas Kansei de 1790 fueron precursoras de
grandes cambios sociales en cuanto a cuestiones de género. Por
ejemplo se encargaron de normalizar la prostitución y la separación
de sexos en determinadas zonas públicas. Las reformas tocaron el
arte también. Los temas considerados como disidentes fueron
tremendamente controlados; eran los relativos al sexo y al
erotismo. Como consecuencia, ésto llevará también a la represión
de los artistas, quienes trabajaban en gremios. Vivían bajo la
constante vigilancia del jefe del gremio, que era el encargado de
revisar los temas que se representaban en la corporación. Así, se redujo notablemente la capacidad expresiva de los artistas, puesto que hasta
las reformas Kansei, en ukiyo-e podían simbolizar sin demasiado
problema todo tipo de escenas eróticas.
''Hideyoshi y sus cinco concubinas observando
los cerezos en flor en Higashiyama'' en xilografía ukiyo-e.
De Kitagawa Utamaro (1803-1804).
No mucho después, algunos de los artistas más ilustres también fueron represaliados, como el ya nombrado Utamaro, que fue encarcelado y luego arrestado en su domicilio durante casi dos meses por haber representado al shogun (gobernador militar) Hideyoshi rodeado de varias concubinas. Fruto de la experiencia, no volvió a crear más obras, e incluso falleció dos años después. Posteriormente y fuera de este inciso, se dieron las reformas Tempo durante la década de 1840. La política intervino potentemente en el arte y la cultura llevada a cabo anteriormente. Se eliminó, no de manera directa, pero sí paulatina, la creación de ukiyo-e, mediante la infravaloración de los materiales para producir el mismo. La temática shunga, así como otro tipo de representaciones cotidianas (las de cortesanas o actores de teatro) se prohibieron, aunque sin embargo, las estampas relacionadas con la naturaleza o los samuráis siguieron vigentes. Probablemente las reformas Tempo fueron de las más decisivas a la hora de tratar el tema de la posterior prohibición definitiva del género shunga.
''Hideyoshi y sus cinco concubinas observando
los cerezos en flor en Higashiyama'' en xilografía ukiyo-e.
De Kitagawa Utamaro (1803-1804).
No mucho después, algunos de los artistas más ilustres también fueron represaliados, como el ya nombrado Utamaro, que fue encarcelado y luego arrestado en su domicilio durante casi dos meses por haber representado al shogun (gobernador militar) Hideyoshi rodeado de varias concubinas. Fruto de la experiencia, no volvió a crear más obras, e incluso falleció dos años después. Posteriormente y fuera de este inciso, se dieron las reformas Tempo durante la década de 1840. La política intervino potentemente en el arte y la cultura llevada a cabo anteriormente. Se eliminó, no de manera directa, pero sí paulatina, la creación de ukiyo-e, mediante la infravaloración de los materiales para producir el mismo. La temática shunga, así como otro tipo de representaciones cotidianas (las de cortesanas o actores de teatro) se prohibieron, aunque sin embargo, las estampas relacionadas con la naturaleza o los samuráis siguieron vigentes. Probablemente las reformas Tempo fueron de las más decisivas a la hora de tratar el tema de la posterior prohibición definitiva del género shunga.
''Las
promesas de Izumo'' en xilografía ukiyo-e. De Terasaki Kogyo (1899).
Tras
firmarse el Tratado de Kanagawa en 1854, que establecía las
relaciones comerciales entre Japón y Estados Unidos, el país nipón
dejó de estar aislado. Por ello, recibió un gran contagio venido de
la cultura occidental. Si bien el género shunga se llegó a prohibir
en la Prefectura de Tokio en 1869, si es cierto que por todo el país
se siguió produciendo al margen de las leyes. El estilo del mismo se
occidentalizó. Se aportaron nuevas técnicas y empezaron a figurarse
a los occidentales manteniendo relaciones sexuales. Por ejemplo en la
obra ''Las promesas de Izumo'' aparecen dos personas caucásicas, con
ropa de playa típica, haciendo el amor en el mar.
Igualmente, en
Occidente, el género shunga fue uno de los más decisivos para concebir el Japonismo, es decir, la corriente artística nacida por la influencia del arte japonés sobre el occidental, que se puede ver en artistas tan particulares como Vincent
van Gogh, Paul Gauguin o Pablo Picasso.
Por otro lado, durante la Era Meiji (1868-1912) las
cosas en el tema del shunga se mantuvieron más o menos en la
misma línea, y la represión no fue para nada comparable con la del
siglo XVIII y principios del XIX. El shunga resultaba atractivo para
determinados artistas de Occidente, como ya se dijo antes, pues permitía innovar y romper
con la tradición artística heredada del cristianismo. No obstante,
este erotismo era considerado como obsceno, y dicho pensamiento se
contagiaría a Japón también. El Código penal de Japón de 1907
sería el paso definitivo para la prohibición del género shunga,
que se debatía entre la vida y la muerte, debido a sus constantes
altibajos dentro de una sociedad que sí quería shunga pero que lo
relegaba a algo sucio, especialmente con los aportes del pensamiento
occidental cada vez más crecientes. El Código penal logró requisar
miles de estampas y álbumes eróticos. Además, penalizaba a los
creadores y distribuidores de ''material obsceno'' con el pago de una
multa o el cumplimiento de una condena. Esta ley resultó
trascendental y permitiría el cese absoluto de la creación de la temática shunga, que se vería remplazado, posteriormente, por la
fotografía de carácter pornográfico. Aunque el shunga, vinculado con el ukiyo-e hasta la saciedad, y también con la xilografía, ya no se
realiza, es cierto que sí tiene una heredera clara y directa: la temática hentai (pornografía animada japonesa).
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